Historia

El nono Carlo llegó de su Italia natal en 1902 con su hermano Pipo y sus padres en el barco Príncipe Vittorio Emanuele II. Vinieron a Argentina, como muchos inmigrantes, buscando el porvenir que podía ofrecerle nuestras fértiles tierras a su saber campesino.

Buscando su lugar pasaron por varias localidades. Inicialmente se radicaron en el oeste de Rosario, donde residían familiares, y comenzaron con una pequeña producción hortícola. Más tarde, en 1911 se localizaron en Ricardone, zona que viera las primeras cosechas de frutales de la familia Cairo (uvas y duraznos). Pero fue en 1949 cuando definitivamente se mudaron a Capitán Bermúdez, lugar en el que durante décadas se dedicaron a la producción de cítricos, duraznos y ciruelas.

Carlo Cairo siempre formó parte de los emprendimientos de su familia, poniendo de sí para que su esfuerzo, sumado al esfuerzo de todos, les permitiera encontrar en este nuevo continente el bienestar tan ansiado. El nono marcó como primordiales valores de vida a sus hijos y nietos el amor a la familia, al trabajo, a la tierra y al esfuerzo cotidiano. Es por eso que hoy hijos, nietos y bisnietos honran su nombre en este proyecto familiar que busca acercar, a quienes quieran descansar del arduo trabajo diario, lo más noble del contacto del hombre con la naturaleza.

 

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